miércoles, 14 de diciembre de 2011

Nueva edición de El Zar Tucumano

Salió la segunda edición del libro José Alperovich, el Zar Tucumano que escribieron Nicolás Balinotti y José Sbrocco.
Esta tirada, de 500 ejemplares, sólo estará a la venta en kiosco El Molino (24 de septiembre y 25 de Mayo), en Polito (Yerba Buena), en Mercado Libre. Además, se lo venderá en la calle a través de promotoras. Los días y horarios serán comunicados en Facebook y Twitter.
La venta callejera arrancará el viernes 16 de diciembre de 9 a 13 en San Martín y Muñecas

en Twitter: @nbalinotti y @josesbrocco
en Facebook: José Ignacio Sbrocco

miércoles, 31 de agosto de 2011

Gama sí construyó en Lomas de Tafí

José Ignacio Sbrocco

El empresario Jorge Garber, socio de la constructora GAMA SRL, sí construyó casas en Lomas de Tafí. Al menos eso se desprende del informe de gestión del Instituto de la Vivienda y que fue publicado en el libro “José Alperovich, el zar tucumano”, que escribí junto con Nicolás Balinotti y editado por Dunken.
Según los datos oficiales, entre GAMA y Tensolite construyeron un paquete de 346 viviendas, que fueron entregadas en diciembre de 2010.
Gama construyó 118 viviendas mientras que Tensolite hizo las 228 restantes. Lo curioso es que las dos empresas cobraron prácticamente lo mismo pese a que una edificó muchas más casas que la otra.
El monto contratado a Gama era $12.709.683,36 pero con la redeterminación de precios, la empresa cobró finalmente $21.613.065,07. La suerte de Tensolite fue sensiblemente peor. Tenía contrato por 12.708.931,90 y cobró 22.154.376,77 por la actualización de los precios. En definitiva, Tensolite percibió 541.311 pesos más que GAMA, pese a haber construido 110 viviendas más.
En términos porcentuales, GAMA percibió un incremento del 70 por ciento del valor del contrato, mientras que Tensolite mejoró sus ingresos un 74 por ciento.
Según se describe en la biografía no autorizada del gobernador, Garber sería primo del gobernador. Así lo indicaron empresarios de la construcción que vieron a los dos fundirse en un gran abrazo y al gobernador consultarlo sobre una tía en común.
GAMA fue una de las grandes beneficiadas con el reparto de obras públicas en la provincia, gracias a las contrataciones directas. En lo que va de la gestión de Alperovich, el empresario recaudó casi 114 millones de pesos sólo en el Instituto de la Vivienda. Además realizó obras en la municipalidad capitalina y otros organismos públicos que hizo incrementar su ganancia aún más.
Garber había indicado que esa empresa “no construyó ninguna casa en Lomas de Tafí”.
“Nuestra actividad (en ese emprendimiento habitacional) se ve reflejada en obras de infraestructura generales. Y en la construcción de dúplex”, en referencia a un artículo publicado por el sitio eldiario24.com, y que fue reflejado en forma textual por Contexto, en el que se señalaba la molestia de vecinos de Lomas de Tafí por graves problemas en las construcciones.
Garber explicó que “las casas donde se encuentran supuestas fallas señaladas en la nota fueron logradas fuera de todo accionar posible de la empresa que represento”.
Agregó que “la nota va acompañada de un video con manifestaciones de adjudicatarias que en sus quejas mencionan a otra empresa y nunca a Constructora Gama. En Lomas de Tafí ejecutaron obras como 20 empresas constructoras y el IPV tiene todos los datos y detalles”.
Garber, por otra parte, dijo que Constructora Gama es una empresa de prestigio que ha crecido “como fruto del esfuerzo de socios y empleados. Actualmente, 250 empleados forman su planta permanente, y otros 350 empleados más trabajan indirectamente en obras en curso”.
Además, el empresario señala que “lejos estoy de ser el responsable” en la caída del anfiteatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT, y que resulta irresponsable “considerar a la Constructora Gama causante del suceso acaecido” en ese edificio universitario.




viernes, 26 de agosto de 2011

"El Zar tucumano", el libro "maldito" que el gobernador Alperovich intenta silenciar

Acá les dejo el link con la entrevista que me hicieron en Cadena 3 de Córdoba sobre el libro.

También pueden escuchar ahí mismo el audio de la entrevista.

José Sbrocco

miércoles, 24 de agosto de 2011

Nueva edición, nuevos puntos de ventas

Ante el cerco que le impusieron a algunas librerías para vender el libro José Alperovich, el zar tucumano; los autores José Ignacio Sbrocco y Nicolás Balinotti crearon nuevos puentes para vender el libro, editado por Dunken.

En Tucumán se lo puede conseguir en:
Librería El Quijote de Tucumán (Chacabuco y San Lorenzo)
Kioscos de revistas: El Molino, en la San Martín y Junín, al lado de la Caja Popular por la calle San Martín, en la San Martín y Rivadavia, en Lamadrid y Congreso, en la 25 de Mayo y Santiago.
En Yerba Buena: Kiosco Polito (avenida Aconquija al 2000)
Pero la novedad es que también lo podés conseguir en Mercado Libre, haciendo clik aquí

En Buenos Aires, lo podés pedir en Editorial Dunken (Ayacucho y Corrientes) y en Librería Hernández (Corrientes al 1300 y al 1400). En la editorial lo podés pedir por internet también en la página de la editorial.

martes, 16 de agosto de 2011

La inútil retórica del silencio

Pobre Miguel Frangoulis. ¡Qué pena lo de Mario Kostzer! Una lástima la frágil autonomía de la agencia privada que distribuye los diarios y revistas en los quioscos tucumanos. Causa desdicha, también, leer un informe periodístico sobre las lecturas preferidas de los tucumanos. Entre tantos títulos mencionados, ni siquiera se enumeró fugazmente el nombre de una obra que, bien o mal, bajó en tinta la manera en cómo se ejerce el poder real en la provincia. Existe una preocupante verdad: los tucumanos comentan en los café sobre esta obra más que leerla. Es así por una subterránea prohibición que limitó su venta y distribución.

Sin embargo, a pesar de estas restricciones, la obra “José Alperovich. El zar tucumano” ya se imprimió por segunda vez a través de la editorial Dunken. Esto demuestra la avidez de un lector interesado por ampliar su caudal de conocimiento en un distrito en el que, a veces, se mantiene un oxidado monopolio de la información.
El amplio debate cultural parece no haber pasado las fronteras de la provincia. Frangoulis, dueño de la librería El Griego, lejos de promover la pluralidad que emana el mundo de los textos, se fastidia ante el público que cruza las puertas de su comercio y consulta por “El Zar”. Ahuyenta al cliente con una ligera réplica política, como si fuera él quien debiera defender al gobernador Alperovich. Frangoulis no es un funcionario. Es un revolucionario de café. Sólo eso…de café y de palabras. No en los hechos. No se conocen sus gestas.

Famoso por su simpática obra “El pelotudo argentino”, Kostzer sí es un innovador en lo relativo a los textos. Sus ideas vanguardistas se reflejaron en su título. También en su búsqueda por hacer de su comercio, La Feria del Libro, un sitio mucho más rentable que un stand con libros. Allí montó su editorial de textos, aunque se desconoce si reglamentó un derecho de admisión, como lo hizo para vender “El zar tucumano”. Una pena, siendo Mario tan capaz.

La agencia Rómulo Guzmán se excusó de distribuir “El zar” dejando en claro que es una firma privada que carece de libertad e independencia. “Apretaron al dueño”, explicó derrotado el empleado Fernando Torres al romper el acuerdo que había sellado apenas unas horas antes con los autores del libro.

¿Qué leen los tucumanos? Muchas cosas. El tucumano es culto y exigente. Así como es capaz de engullirse en una noche a Auster, Oé o Kapuscinski, también es atraído por las historias de la política contemporánea. Sean historias lejanas o domésticas. Por eso, más allá de las omisiones de un suplemento dominical, suponemos que en más de una biblioteca o en alguna mesa de luz, una obra de “El zar tucumano” descansa a la espera de ser leída.

Quienes escribimos, queremos ser leídos. Es obvio. Y nos sentimos leídos, a pesar de las inútiles restricciones, los caprichos y el rol genuflexo de muchos comerciantes.

Gracias a todos los lectores y a su respaldo para que “El zar” se divulgue y se distribuya. Gracias a todos por esta nueva edición que ya circula pese a la retórica excluyente del silencio que ciertos sectores aún pugnan por imponer.

viernes, 22 de julio de 2011

Cuáles son las trabas para vender el libro

A 18 días de la presentación del libro José Alperovich, el zar tucumano, el personaje del libro hizo referencia a la investigación periodística editada por Dunken. "Son unos mentirosos, jamás me preocupo por eso. Que vendan el libro donde quieran. Yo cuido la democracia como hecho, no solamente como palabra", dijo el gobernador, en diálogo con periodistas que cubrían su recorrida matinal.
Desde diversos medios de comunicación tomaron nota de las restricciones para comercializar el libro. Hasta este momento habíamos preservado a las librerías, pero vamos a dar a conocer públicamente todas las restricciones que sufrió la venta de "El Zar tucumano".
Un empleado de la librería Los Primos, ubicada en la calle Muñecas 288, reconoció que sufrió presiones por la venta de la obra. "Te van a inspeccionar todo", le advirtieron. Ante esa presión, el encargado me dijo: "Lo vamos a vender, pero con bajo perfil. No lo vamos a exhibir en la vidriera".
Lo siguió vendiendo unos días más, y de pronto no solicitó más ejemplares. Lo fui a visitar y me dijo: "Tuve 24 inspecciones. No puedo arriesgar la fuente de trabajo de seis personas por un libro". Su sentencia fue tajante.
A la librería El Griego, en Muñecas 287, lo fui a visitar tres veces. La última, me pidió un remito de la editorial Dunken para recibir los ejemplares. Conseguido ese trámite, el lunes 18 de julio le dejé 24 libros. A amigos que me preguntaban dónde vendían el libro, los envié a esa librería. Misteriosamente, me llamaron unas horas más tardes para advertirme que no quedaban más libros allí. Fui el miércoles 20 de julio a ver cómo iba la venta y para saber si necesitaban más ejemplares. "La venta va bien", me dijo el dueño, sin mirarme a la cara. Le consulté si tenía más ejemplares y me respondió que sí. Entonces, le comenté que había mandado a unos amigos a comprarlo ahí y que no se lo habían querido vender.
"Yo no quiero comisarios políticos. Tengo 40 años de librero, nadie me va a decir a quién le vendo y a quién no; ni donde tengo que exhibir los ejemplares. Sé quiénes son tus amigos, por eso no le quise vender", reconoció.
Entonces, le respondí: "Para qué me hacés venir cuatro veces si no vas a vender los libros. Me hubieses dicho de entrada y no perdía tiempo", le dije.
Se enfureció.
A la noche mandé a retirar los libros que le habían quedado. Retiré los 24 que había dejado inicialmente. No había vendido ni uno a pesar de las decenas de clientes que pidieron un ejemplar de "El zar".
Lo más grave, tal vez, fue lo de la distribuidora Rómulo Guzmán, que comercializa las revistas Noticias, Caras y Gente en la provincia. Me habían prometido distribuir el libro en 100 puntos de ventas entre Tucumán y Salta. Al día siguiente fui a dejar los ejemplares, 72 en total, y la promesa de dejar más entre lunes y martes para continuar con la entrega. Hasta se había acordado la división del porcentajes de las ganancias: el 30 por ciento era para el canillita, el 10 por ciento para la distribuidora y el 60 por ciento restante para los autores, José Sbrocco y Nicolás Balinotti.
Lo llamativo fue que a las dos horas llamó Fernando Torres para decirme que vaya a buscar los libros, que no los iban a poder distribuir "porque habían apretado al dueño", que en ese momento estaba en Paraguay.
Cuando fui a retirar los libros, el encargado de la distribución lamentó la medida porque tenía muchos pedidos y que iba a necesitar pronto que le restituyera más ejemplares. "Ni en la dictadura nos prohibieron repartir algo", me dijo otro empleado que veía cómo me entregaban los libros.

Las trabas a los quioscos
No sólo las librerías y la distribuidora Rómulo Guzmán fueron víctimas de persecuciones oficiales. También la sufrieron los quioscos de diarios y revistas. En la puerta de la Gran Vía se vendía el libro con total éxito, hasta que de repente dejó de solicitar los ejemplares, cuando la comisión que quedaba para el canillita superaba ampliamente la media del mercado: 40 por ciento. "Tengo miedo que me levanten el quiosco", me dijo antes de devolverme 10 ejemplares que había escondido en un placard del local Beige, en San Martín al 600.
Otros canillitas también se negaron a recibir los libros por temores oficiales, como el que está ubicado en el Shopping del Portal, en Yerba Buena. Había vendido 12 ejemplares en un solo día. "Vienieron los enviados de José, me dijo, y me preguntaron cómo estaba inscripto en ganancias, sobre los pagos de monotributo. Prefiero dejar de venderlo", me dijo anoche Dócile, el titular del puesto.
Un caso similar vivió el kiosco Polito, también en Yerba Buena. "Vino un hombre y me dijo que no podía vender el libro porque estaba prohibido por el gobierno. Entonces,  le dije que ´quién era para prohibirme vender el libro´ y me amenazó con clausurarme el local. Hice una llamada telefónica y le pasé el tubo. Al rato se fue sin decir ni siquiera chau".
En sus palabras, el gobernador no desmintió ni una línea del contenido del libro, sino que refutó la información sobre las restricciones a las ventas. Queda claro, con este post publicado en el blog, cuáles son las restricciones, con nombres y apellidos.
Otra situación incómoda es el silencio de los diarios tucumanos sobre esta situación. Como publicamos en otro post, La Nación, Clarín y Perfil se hicieron eco de lo expuesto por el diputado nacional por Tucumán Juan Casañas (UCR) y ningún diario tucumano lo hizo. Lamentable.

José Sbrocco jsbrocco@gmail.com

























 

jueves, 21 de julio de 2011

La censura al Zar tucumano, en los medios

La restricción a la venta en Tucumán de la obra periodística "José Alperovich. El zar tucumano" tuvo repercusión en los principales medios del país.

El diario La Nación: Presión de Alperovich

El semanario Perfil, en su edición digital: Denuncian censura de un libro sobre la vida del gobernador Alperovich

El diario Clarín: Peleas por el libro sobre Alperovich

El libro, editado por Dunken, se puede conseguir en Tucumán en la librería El Quijota (San Lorenzo 699). En Buenos Aires se puede adquirir en Ayacucho 357 (esquina Corrientes).


Contacto: jsbrocco@gmail.com y nbalinotti@lanacion.com.ar